Y no sé,
si poner cara de plástico o de papel,
si poder derretirme o quemarme,
si doblegar o adaptarme.
Pero no sé
que me perturba
y que no me deja ser,
dudar de todo y ya no saber
si questionarme o pasar.
No me entero y me desespero
la ignorancia me duele y me llama,
conozco y me engaña
para poder decir siempre
que no lo sé.
Y tú,
y vosotros,
estais ahí esperándome
a que abra los ojos.
Pero no puedo remediarlo,
no puedo sentir la caricia jamás recibida
la felicidad de un beso de amor,
el misterio de dos fuerzas de atracción.
Porque lo que no se siente
no se crea,
y te inunda la incerteza,
aquella que te hace esperar
que un día llegará,
la que te mostara el cómo
el qué y todo.
Eso quiero yo, ver, percibir
una mirada y poder decir:
ya lo sé, porque ya lo sentí.

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